El pasado 2023 salió “Un año de cambios”, un disco que mostraba el esfuerzo de un grupo por rehacerse ante un cambio de formación; un momento que acompañaba un crecimiento personal y creativo y, apenas un año después, el castillo de naipes volvía a caerse con la partida de Paula.
Pero Míriam vuelve a armarse de ideas para Lisasinson, a acompañarse de grandes músicos y a demostrar que es una artista prolífica. En pocos meses nos ha dejado un montón de singles que anunciaban la llegada de este «Desde cuándo todo», un álbum que confirma a una creadora personal que incide en las temáticas que la obsesionan: los cambios, la pérdida, la ciudad, recuperar la ilusión y disfrutar del momento. Cosas que son cercanas y canciones que sirven para muchas cosas, tanto para un sábado eufórico como para un domingo lluvioso.
Y, aunque hay una cierta melancolía en algunas canciones del disco, como en ‘Salgo a la calle’, ‘Lanzarote’, ‘Deberíamos vernos más’, ‘Quiero que perdamos la cabeza (Otra vez)’ o ‘Me acostumbré’, siguen guardando ese tesoro que siempre nos regala Míriam: es delicada y dulce, sí, pero también fuerte y super enérgica.
Los medios tiempos, en los que Lisasinson mantiene el poder melódico y el tono de intensidad a unos bpms menos habituales en su discografía, también lo evidencian: ‘Desde cuándo’, ‘Lanzarote’ o ‘Me acostumbré’. Porque ya son tres álbumes y la madurez creativa le sienta maravillosamente bien.
También sigue manteniendo esa inmediatez, sigue fabricando esos bombazos urgentes y bien redondos como ‘Decidí desaparecer’, ‘Si me pierdo’ y ‘No quiero envejecer’.
Su disco más redondo hasta la fecha viene marcado por las dudas, los accidentes y las piedras del camino. Con un título prestado de (h)amor 9 amigas (un libro colectivo de diversas autoras que reivindica la amistad en múltiples y diversas formas) y con una portada que se inspira en Ofelia, de John Everett Millais, diseñada por Alfonso, este trabajo refleja la relación tan especial de Míriam con la música: entrega total y agotamiento al mismo tiempo. ¿Relación tóxica?
La intensidad de su periplo y las responsabilidades que ha ido asumiendo podrían ayudar a entender el contexto de este álbum lleno de aristas y recovecos en los que se esconden pequeños dolores, pero que, a su vez, es transparente como las lágrimas que evocan constantemente sus canciones y que sanan irremediablemente.
En este viaje la han acompañado e inspirado las letras de Cris Lizarraga, Beatriz Serrano, Anna Pacheco, Marina Garcés, Emily Austin, Lucía Lijtmaer o Raquel Congosto.
Esa pregunta que identifica al disco y que lo titula muestra la imposibilidad de abarcar todo lo que nos acontece, de entenderlo, de asimilarlo, y cómo las canciones, los libros, las películas y las personas nos ayudan a aprender a vivir con ello.

