La artista valenciana Ms Obama lanza «2C-B»: electrónica rave y clubber


La nueva etapa artística de Ms Obama empieza a coger forma. Siguiendo la línea inaugurada con ‘Roller Coaster’, que nos adentra en un universo sonoro donde conviven lo visceral, lo oscuro, lo poderoso y lo divino, la artista valenciana entrega ahora una segunda pieza que consolida su nuevo rumbo musical: uno mucho más crudo, directo, performativo y provocativo.

‘2C-B’, su nuevo single, vuelve a poner encima de la mesa asuntos como el poder y la identidad, pero en esta ocasión enmarcándolos en el ambiente hedonista de la cultura clubber. Narrada desde una posición dominante, apropiándose de los códigos del deseo, del dinero y de la fama, es una sátira bastante oscura sobre cómo el placer, el consumo y la validación social se mezclan en el clubbing, estableciéndose una frontera muy difusa entre la autocosificación y el empoderamiento.

Según admite la propia autora, con ‘2C-B’ ha querido “llevar al extremo el imaginario del clubbing, del lujo y del exceso para mostrar lo grotesco y vacío que puede ser cuando el deseo se convierte en negocio”. Busca con ella poner en cuestión la auto mitificación de la cultura nocturna, llegando a funcionar como una especie de espejo incómodo en el que se refleja la perversión del capitalismo cuando se mezcla con el placer, la utilización de los cuerpos como producto y las relaciones como moneda de cambio.

Asumiendo un alter-ego exagerado, poderoso y sexualizado, Ms Obama retrata en ‘2C-B’ el contraste entre la euforia y el vacío del ambiente clubber. El tono sensual y seguro de su voz se combina con la contundencia de su estructura musical, que bebe del club culture y, sobre todo, del rave. Todo el tema se articula entonces a través de una reforzada línea de bajo que permite a la voz desarrollar toda su energía agresiva sin necesidad de atacar, dando como resultado una bomba de apenas dos minutos que no sabes si ya ha estallado o está a punto de hacerlo. Como el artefacto industrial inflamable que es, ‘2C-B’ está lleno de tensión y aspereza, como las canciones de Die Antwoord, pero también de elegancia y de precisión, como el estilo de Azealia Banks. Luces y sombras, euforia y vacío. Es el nuevo camino de Ms Obama, el que ha elegido para expresarse artísticamente y para mirar cara a cara a sus ángeles y a sus demonios.

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