Si algo es cierto, es que nadie invoca como Ana Curra. Bruja, monarca, suma sacerdotisa y mariposa negra. El pasado jueves 8 de enero, el 16 Toneladas dejó de ser sala para convertirse en santuario: un templo nocturno donde fueron convocados todos los nombres necesarios. La liturgia se cumplió sin ausencias. Y al final del conjuro, cuando el aire ya estaba cargado de espectros, fue llamado David Bowie, en el aniversario de su nacimiento. Ana le rindió homenaje como se honra a los inmortales: con una versión post- punk de Heroes.
Lo primero que escuchamos al cruzar el umbral de la sala es la voz de Ana, recitando La pareja más guapa del foro, de su disco Huaca. Su voz inaugura el espacio, lo consagra.
“Las medias de red, las braguitas de seda negra con lacito rojo, la minifalda roja y negra de cuero. La chupa que fue de Eduardo, de cuero negro.”
La emoción recorre el cuerpo colectivo. La voz de la bruja nos toma por completo y, como un rebaño dócil y hechizado, todos giramos la cabeza para atender al comienzo de la misa.
Ana comienza la eucaristía con un repaso a Volviendo a las andadas, su primer disco en solitario (1987), una auténtica pieza de culto y antecedente claro del posterior gótico español. El templo retumba al ritmo de Pájaros de mal agüero, Unidos, Santo y diablo, En esta tarde gris y Envuelta en ron. Para pasar a dos de sus sencillos: Aphrodita la Monarca y Activista de la Idiotez. El grupo no se detiene en ningún momento y Ana parece poseída por los ritmos, desplegando una energía desbordante, casi ritual.
Al bajo, y con la titulación de “la dama de las frecuencias serias”, Pilar Román, destacando por tocar en todo momento sin púa; a la guitarra, un jovencísimo y prometedor Luis; y a la batería, el brutal Iván Santana, sosteniendo la liturgia con una precisión implacable. Ana brillaba al teclado: lo vivía, lo gozaba, y desde ahí arrastraba al público a un estado de entrega absoluta. Momentos después el grupo dedica un instante de silencio para invocar a todos aquellos que no podían faltar a este concierto. Mientras suena una música eclesiástica y los brazos se alzan hacia el cielo, yo vuelvo la mirada a la puerta… y me parece ver entrar a el fantasma de Eduardo Benavente, seguido de Carlos Berlanga, abriéndole paso, como en un desfile espectral, a David Bowie.
Estamos todos. Ana revive a los muertos; todos quieren celebrar con nosotros El Acto. Así arranca uno de los discos que rompió los moldes de toda una escena: un siniestro absoluto, un canto a lo erótico, lo subversivo y lo oscuro sin límites. Y sin un instante de respiro, todo se convierte en un verdadero bacanal musical: Adictos a la Lujuria, Nacidos para Dominar, Tengo un Pasajero, Quiero ser tu Perro, Sangre. No se como explicaros queridos lectores, todas las sensaciones que me despertó este concierto, era el set-list perfecto, y uno de los mejores conciertos que servidora ha presenciado. En el único momento que nos permite respirar, Ana hace un precioso solo de teclado donde todos quedamos maravillados y con un grito salvaje Iván Santana presenta la siguiente canción: Unidos.
El público entra en éxtasis absoluto y tras esto suena Quiero ser santa y aquel tributo a Bowie. El sonido es espectacular, y Ana se adueña del escenario, prendido en fuego, lleno de santas, beatas y adictos a la lujuria. El bacanal culmina con el Padrenuestro de los siniestros: Autosuficiencia.
Un concierto perfecto, con una actitud inquebrantable de mantener vivo el legado de Eduardo Benavente y del corto pero intenso trayecto de Parálisis Permanente. Ana quiso regalar a los valencianos el privilegio de ver y escuchar su último vinilo antes que nadie, pues la presentación oficial tendrá lugar el 23 de enero en el Teatro Eslava de Madrid.
Un tributo a un repertorio que marcó un antes y un después en la historia de Ana Curra: 13 canciones con 13 apóstoles que colaboran en una homilía musical: Marta (Viuda), Diego (La Plata), Ares (Nueve Desconocidos), Hofe, Diosito (La Élite), Nacho (Buenos Vampiros), Adrián (Trippin’ You), Fer y Frankie (Camellos), Álvaro (Biznaga), Anna y Skiper (Sistema de Entretenimiento). Colaboraciones deliciosas, un festín para cualquier fan del género.
Y nosotros solo podemos esperar que la Bruja, la mariposa negra del post-punk, siga por mucho tiempo en sus andanzas, hechizando escenarios.
Texto y fotos: Victoria Moreno



