En abril de 1986, en la ciudad de Palma de Mallorca, mientras Spagnolo Ferocce y Cisco Fran cumplían su servicio militar, se formó La Gran Esperanza Blanca como cuarteto acústico para presentarse al IV Concurs Pop-Rock Ajuntament de Palma. Casi lo ganan. Solo tenían dos canciones: «La colina del arroz» y «El alcalde asesino», pero no se necesitaba más para concursar. Tras un inicio fulgurante, la vuelta a casa, ya en 1987, conformó la formación clásica del grupo: Chuso Al, Chiti Chitez, Spagnolo Ferocce y Cisco Fran.
Cuarenta años después, esos siguen siendo los miembros de la banda. Bien es cierto que hubo un quinto miembro, el añorado violinista y guitarrista inglés Fiddler Paul, que tristemente fallecido en la Navidad de 1992. Un año antes, en el otoño de 1991, fue Chiti Chitez quién dejó vacante el puesto de bajista, que fue ocupado a lo largo del tiempo por hasta nueve músicos diferentes. Todo ellos son, han sido y serán La Gran Esperanza Blanca.
La banda se va a casa dejando un puñado de discos, muchas actuaciones, apariciones en radio y televisión y un pequeño legado, el más importante: las canciones. El combustible imprescindible para una banda, así como para la existencia y bienestar de cualquiera. Gasolina artística, emocional y vital. Tomado de una canción de M. Ward (adaptada y versionada para la ocasión por Cisco Fran), «Gasolina para quemar» es el título del CD-libro que cierra la carrera de La Gran Esperanza Blanca.
«Gasolina para quemar» incluye todas las letras de las canciones editadas por La Gran Esperanza Blanca y por Cisco Fran en solitario, adaptaciones de canciones ajenas y las letras de canciones que formaron parte del repertorio del grupo pero no fueron editadas. Este trabajo también incluye un CD con doce canciones que, en su día, no tuvieron cabida en los discos editados por la banda y que, ahora, encuentran su última oportunidad de brillar con luz propia.
No es fácil la supervivencia de una banda en estos tiempos de devaluación cultural y social de la música. Tampoco es cuestión menor que cuatro personas hayan logrado disfrutar juntos de la música durante cuatro décadas, más aún cuando la palabra éxito es un vocablo que nunca encontró asiento en su historia.
Se van haciendo el ruido justo y necesario, el que siempre les ha dado placer, alegría y paz. Tocando en directo el próximo 18 de abril de 2026 en la sala Loco Club.
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