Estrogenuinas presentan ‘Un negocio redondo’, un disco que confirma su lugar como una de las propuestas más singulares e inteligentes del panorama independiente. Publicado por Ernie Records, el trabajo reúne seis canciones que condensan la esencia del grupo: humor como arma, cultura como columna vertebral y guitarras como vehículo de pensamiento. Lejos de acomodarse, el cuarteto afina su discurso y expande su sonido con una colección de temas que oscilan entre el punk rock más directo, ecos noventeros y un pop melódico que funciona como caballo de Troya para letras mordaces y sentenciosas.
Desde sus inicios -con aquel primer EP producido por Javier Vielba (Arizona Baby) y celebrado por figuras como César Strawberry, Ariel Rot o Ignatius- Estrogenuinas han defendido el poder de la palabra dentro del ruido. En ‘Un negocio redondo’ esa apuesta se intensifica: canciones que parecen ligeras pero contienen bisturí, estribillos inmediatos que esconden diagnóstico generacional. Aquí se habla del éxito como mercancía, del consumo aspiracional, de la precariedad emocional y del espejismo de “salir en listas”, siempre con ironía fina y sin caer en el panfleto.
En ese sentido, el disco vuelve a reivindicar lo que ellas mismas podrían llamar punk pedagógico: guitarras aceleradas al servicio de ideas claras, cultura pop cruzada con referencias que premian a quien escucha con atención. Estrogenuinas nunca han ocultado su condición de empollonas orgullosas; aquí el nerd regresa, pero con distorsión y volumen. Saber y ruido no son opuestos, sino aliados: una forma de convertir la ironía en conocimiento compartido y la canción en pequeña lección sin pupitre.
El disco incluye la colaboración de Juanita, reforzando el vínculo con una tradición de pop irreverente y consciente que conecta con el espíritu de bandas como Juanita y Los Feos. Su participación suma carácter y complicidad a un repertorio que reivindica la canción breve como artefacto explosivo: menos de tres minutos pueden ser suficientes para desmontar una idea preconcebida.
Musicalmente, ‘Un negocio redondo’ suena más compacto y directo que nunca. Guitarras luminosas y afiladas, una base rítmica sólida y una producción que apuesta por la claridad y la contundencia sostienen un conjunto pensado para el impacto inmediato sin sacrificar profundidad. Hay nervio punk, precisión pop y una energía que remite tanto al garaje como a la banda sonora de una serie americana en su mejor momento: dinámica, ágil y sin relleno.
Más que un formato, este lanzamiento es una declaración de intenciones. ‘Un negocio redondo’ rompe con la vieja distinción entre LP, EP o single y se sitúa en un territorio más libre, menos domesticado y más honesto. Estrogenuinas no entienden la música como producto, sino como discurso. No vienen a alimentar el circo ni a agradar al algoritmo: vienen a prenderle fuego al decorado.
Porque si algo deja claro este disco es que el punk no ha muerto. El punk es un Estro.

