Rodrigo Cuevas inicia su gira 2026 en Avilés llenando las dos noches en el pabellón de la Magdalena.
El escenario estaba lleno de belleza, como indica su nuevo disco «Manual de belleza». Un original cabaret y llagar decorado con mazorcas de maíz y encanto donde un grupo de fans pudieron disfrutar de la experiencia muy cercana al show en «La Panoya dorada».
Rodrigo aparece vestido de blanco impoluto calzando madreñas como es habitual en el, ante la ovación del público para abrir la velada con «Un mundo feliz» para luego seguir con «LA BLZA» ambos singles de su nuevo álbum. Sentado en su tocador cantando mientras se miraba al espejo al son de sus cuatro bailarines encima de las mesas de los asistentes de la panoya dorada.
«La hermana cautiva», «Asturcón», «Allí arribita» y «Valse» sirvieron para un parón y disfrutar de unos culines de sidra. El mismísimo Salvador Ondó, el mejor escanciador de sidra de Asturias, al que Rodrigo le pidió que nos deleite cantando una tonada la cual el público respondió entre aplausos y emoción.
Después el artista en su faceta mas sexy como a él le encanta, jugaba entre las mesas y su público hablando y buscando entre sus bailarines «El pañuelu» y su faceta coqueta con «Xardineru».
Momento para «Rambalín» emotivo homenaje al transformista gijonés muy querido por sus vecinos de Cimadevilla, que murio asesinado en su casa hace 50 años. Rodrigo que siempre recuerda la importancia de su legado, emociona y transmite en un silencio sepulcral el recuerdo de una persona buena y libre, que era muy feliz pero le arrebataron su libertad, su vida.
Seguidamente llegan «Sacame a bailar», «La Romeria» , «Casares» , «Xiringüelu» y ¡¿Como ye?! todo un subidón en el que todo el cabaret y público asistente salta y baila.
Mientras disfruta de mas culines él y sus bailarines que lo dan todo para el show, el artista va entrevistando a los asistentes de su cabaret y hace una crítica a la gente que asiste a festivales como Coachella, que no nos representan como una buena fiesta de prau sin postureo, donde si se disfruta y te lo pasas realmente bien en la tierrina.
El público aplaudía como en todas las ocasiones que se dirige a contarnos sus inquietudes, pasiones, su sabiduría, con ese arte y humor que le caracteriza. Llega la recta final con «La playa» «El dia que nací yo» «Una muerte ideal» para cerrar con «La fiesta» y así fue toda una fiesta.
He visto en tres ocasiones a Rodrigo Cuevas y siempre es una sorpresa con él. Es una estrella que brilla, es libre, es un placer escucharle, verle.
Un auténtico espectáculo de folklore y electrónica, en el que siempre quieres más. Es un gran embajador de Asturias y de la cultura en general no sólo rural. Es música, es arte. Sabe lo quiere, lo que le gusta y lo que nos gusta. Si no existiese habría que inventarle.
Viva la música en vivo, ayer hoy y para siempre…
Texto y fotos: Julia Braña




