Huevos Duros, la banda de Manolo Rock, lanza el sábado 6 de junio en todas las plataformas digitales «The Dump. EP II · 2026», nuevo avance del álbum Sixty-six que publicará el 20 de noviembre a través de Subterráneo Records.
Este EP contiene cuatro temas, Pigs and Jackasses (con un estupendo videoclip), Scum, Lambs to the Slaughter y Democracy, está dedicado, con su más profundo desprecio, a toda la miserable casta política. Y a sus mamporreros.
Huevos Duros no ha vuelto, porque nunca se fue del todo.
Nació en 1995 cuando hacer música en casa era casi un acto de marginalidad tecnológica. Sin escena, sin permiso y sin plan B, Manolo Rock levantó un artefacto sonoro que mezclaba electrónica precaria, actitud punk y una absoluta falta de respeto por las normas establecidas.
Luego silencio. Largo. Necesario. Otras aventuras
En 2025, Huevos Duros reaparece convertido en banda. No para revivir nada, sino para incomodar otra vez. El proyecto abandona la caricatura más evidente y se mueve hacia un terreno más oscuro, más denso y, si cabe, más peligroso: guitarras envenenadas, pulsión post-punk, electrónica contenida y una tensión constante entre lo emocional y lo racional.
Las letras, ahora en inglés, ya no escupen tan directamente. Ahora señalan. Y eso es peor.
Gerard Fletcher (voz y guitarras), Teyma Menárguez (bajos secuenciados) y Manolo Rock (programación, teclados, baterías, ruidos y producción) no buscan encajar en ninguna escena, porque las escenas tienden a domesticar lo que no entienden.
Huevos Duros no es nostalgia. No es revival. No es tendencia. Es una anomalía que sigue creciendo en la dirección adecuada.
Y precisamente por eso, funciona.

