Ana Torroja hace vibrar a miles de personas en la Semana Grande de Gijón. La artista interpretó éxitos tanto de su etapa en Mecano como en solitario ante la emoción del público allí presente.
Después de una cuenta atrás de diez minutos la noche comienza con la canción que da título a su nuevo álbum Se ha acabado el show. Pero el show no hacía mas que empezar, y continuar con Los amantes, Me colé en una fiesta, y así el público iba entrando en calor. Ana saluda y nos pregunta «¿Quien quiere nostalgia esta noche?». La respuesta es unánime.
A contratiempo, Ya no te quiero, Sonrisa, fueron sonando hasta llegar a Cruz de navajas, El 7 de septiembre, e Hijo de la luna, donde el publico estaba ya a lagrima viva.
Ana luce un outfit de blusa, short y botas altas manejándose a la perfección por el escenario. Sus tablas y profesionalidad en sus mas de 40 años de carrera se hacen notar con su ilusión, elegancia y saber estar que le caracteriza. En la segunda parte del show lucía un vestido y botas altas íntegramente de negro ante los piropos del público. Espléndida.
Duele el amor, Ay que pesado, Mujer contra mujer sonaban, mientras Ana nos emocionaba e interactuaba con complicidad con todos sus músicos. Momento para medley de Maquillaje, Las curvas de esa chica, Barco a Venus, Naturaleza Muerta y Aire. Realmente faltaba el aire ante tanta nostalgia. Mención especial en Quédate en Madrid, pues Ana termina cantando Quédate en Gijón ante el aplauso del público y palabras de amor a la tierra por parte de la artista.
Por si fuera poco y en su recta final, La fuerza del destino y Un año más, desatan la euforia del público, miles de brazos y linternas viviendo una noche mágica ante una Ana muy agradecida y pendiente de peticiones de fans de la primera fila. Cantó a capella Sirenas especialmente para un fan que se la pedía durante la noche.
También tuvo en cuenta a una niña de diez años que subieron al público visiblemente emocionada y muy fan de todas sus canciones. Abrazadas improvisaron Eugenio Salvador Dalí, o Solo soy una persona, la cual Ana no recordaba en totalidad pero la niña se atrevió e interpretó perfectamente. Ana comentaba su felicidad de ver nuevas generaciones que siguen su música.
Y ya para despedir una noche tan emotiva, no podía faltar Me cuesta tanto olvidarte. Un broche final de un concierto inolvidable, en el que Ana sabe que es historia de España, una reina, talento y amor a su gran trabajo y legado que esa noche nadie se quería perder. Pues son canciones que nos llevan acompañando toda la vida y no envejecen jamás.
Viva la música en vivo ayer hoy y para siempre!
Texto y fotos: Julia Braña




