For Your Information invierte el slogan del punk con «Todo este futuro»


For Your Information estrenan «Todo este futuro», tercer adelanto y título de su primer disco. La canción invierte el «no future» del punk de 1977: si entonces el problema era la ausencia de horizonte, hoy es su exceso, la generación ni-ni educada para creer que todo era posible. Ecos de Joy Division y TV on The Radio para retratar el cansancio de la sociedad del rendimiento.

¿Qué hacemos con todo este futuro? En 1977, en la Gran Bretaña del desempleo, la inflación y el tedio industrial, el eslogan “no future” se convirtió en una consigna generacional: no hay futuro para ti, no hay futuro para mí. Era un rechazo frontal a las promesas corporativas y al ascenso social como destino obligatorio; una ética DIY que prefería el aquí y ahora a la integración en un sistema que ya no ofrecía nada. Mientras tanto, desde el otro lado del espectro, Margaret Thatcher sintetizaba su programa en un mantra igual de rotundo: “There is no alternative”. No hay alternativa. Dos frases que marcaron una década: el nihilismo de la calle y la inevitabilidad del mercado.

Casi cincuenta años después, For Your Information invierten el enunciado. El problema ya no es la ausencia de futuro, sino su exceso. Demasiadas opciones. Demasiada responsabilidad. Demasiado margen para fallar. “Lo que nos pasa es que tenemos un montón de oportunidades, supuestamente, y eres dueño de tu destino… supuestamente. Lo único que nos une es que no tenemos ni idea de lo que vamos a hacer”, reflexiona Alex. Si el punk gritaba contra la falta de horizonte, FYI escriben desde la saturación del horizonte. “Con tanto futuro por delante y sin nada que hacer” es el estribillo que condensa la lógica de los (ni-nis) que crecimos en un contexto económico que vaticinaba una falta completa de oportunidades, pero con un discurso social que nos decía que conseguiríamos ir al mismísimo Plutón si nos lo proponíamos.

“Todo este futuro” es el tercer adelanto del primer disco de For Your Information y también el que le pone nombre. Más que un eslogan invertido; es un relato íntimo en mitad del ruido. Empieza casi suspendida, con guitarras limpias y que recuerdan a la precisión melódica de HighSchool, a través de líneas angulares que flotan sin dramatismo; pero con un pulso constante que evita el clímax obvio. Hay una claridad rítmica heredera de los primeros Joy Division y también un gusto por el equilibro tímbrico al estilo de TV on The Radio, pero también una fragilidad que busca sostenerse en el tiempo más que proponer un estallido fugaz.

En el fondo late una intuición teórica: la transición de la sociedad disciplinaria a la sociedad del rendimiento descrita por Byung-Chul Han. Ya no vivimos bajo la prohibición, sino bajo la promesa. No nos dicen “no puedes”; nos dicen “puedes con todo”. Y si no lo haces, la culpa es tuya. El castigo ha sido sustituido por la frustración. El resultado no es rabia, sino cansancio. En ese contexto, la canción relata la historia de alguien que no sabe qué hacer con tanto porvenir, pero sí sabe lo que no quiere perder. “No quiero que nada de esto sea sin ti”, afirma Alex. No hay plan quinquenal ni visión estratégica; que futuros hay muchos, pero hoy solo hay uno.

El punk de los setenta gritaba “No future” como rechazo a una promesa rota. El neoliberalismo respondió con “No hay alternativa”. FYI escriben desde un tercer lugar: el del sujeto que tiene todas las alternativas y, precisamente por eso, se siente paralizado. El tiempo es una amenaza blanda. Por eso, el único plan posible es que este momento no sea en vano.

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