Yo Somos publica su segundo álbum, «Día Grande»


La vida son dos días. Por eso se impone, −casi como un mandamiento−, exprimirla. Que luego mires atrás y digas con orgullo: “¡Vaya chute, cómo hemos vivido!”. En la música siempre hay espacio para sorprenderse, dejarse llevar y pasarlo fetén.

Esa parece ser la filosofía del trío valenciano Yo Somos, formado por Quique Gallo (voz y guitarra acústica), Cayo Bellveser (bajo acústico, coros), Xema Fuertes (caja, coros), que hoy publica Día Grande (El Volcán Música, 2026), su flamante segundo álbum.

En este disco colaboran Stanley Brinks & Freschard (“Ponernos a Bailar”), Muchachito Bombo Inferno (“Para Siempre”) y Joe Crepúsculo (con su discurso alentador en “Yo, Crepúsculo”). Vienen de otros proyectos musicales como Midnight Shots o Aullido Atómico (Quique), Ciudadano o Maderita (Xema y Cayo), y convergen en una propuesta chispeante a rabiar. Ya disponible en todas las plataformas y en vinilo.

Punk y pura adrenalina
Somos (El Volcán Música, 2024), su primer álbum, fue un soplo de aire fresco y la expresión de un destello arrebatador. Las once canciones de Día Grande están grabadas en directo, son pura adrenalina, desprenden punk y están pensadas para ser disfrutarlas en directo, pegándose unos bailes. Canciones de menos de tres minutos con la intensidad perfecta y la pegada total.

Entre sus influencias pueden entreverse Violent Femmes, The Moldy Peaches, The Wave Pictures o un curioso maridaje de bandas españolas (propuestas tan dispares como Radio Futura, Golpes Bajos o Pata Negra), la sonoridad mediterránea o la actitud de The Clash y Joe Strummer & The Mescaleros. En próximos trabajos les gustaría contar con Jonathan Richman y Julio Bustamante, gigantes musicales que conectarían con su rico universo.

Éste es un álbum directo, nacido para ser festivo, con canciones que quieren hacerte estar arriba en continuo dinamismo, en una bendita agitación. Yo Somos vienen de la movida del ‘Hazlo Tu Mismo’, porque ellos se lo guisan y ellos se lo comen: se lo componen, se lo graban y se lo producen. Su esencia se manifiesta especialmente en directo. Sus canciones funcionan tocadas como una piña, con toda presencia e intención, y a toda hostia.

El chute vital
Todo encaja como un chute vital perfecto para contrarrestar el desencanto, el sentimiento de estar perdido. “Al final estás vivo, tío. Lo que tienes que hacer es lanzarte a la vida con todas sus incógnitas y tirar pa’lante”, comentan. Todo eso se respira en la luminosidad de Hemos Vuelto, las flautas de Ese Lugar, la trompeta, la campana o los silbatos de Ponernos a Bailar. Utilizan esos elementos disuasorios como si quisieran que la gente se distraiga un poco. Pero esos detalles adornan las canciones y les dan un punto espontáneo, un toque naturalista.

La fórmula musical no tiene mucha complicación. Es un formato sencillo y directo: una guitarra, un bajo, una caja y tres voces. “Es la simplicidad de los elementos para que tampoco puedas liarte mucho”, señalan. Esto es lo que hay y lo que parte la pana. Con Yo Somos, la sustancia son dos minutos, y a tope de gas.

Un surtidor
Pero esos elementos, hay que hacerlos sonar. Apuestan por un menos es más. Y lo bonico es que todo fluye como un surtidor de emociones y de melodías. Consiguen que mole la canción. “Intentamos que estos pocos elementos, se diferencien entre sí. Que no tengas a la gente sintiendo que está escuchando la misma canción, dos veces”, remarcan. Sus canciones enganchan, vibran y suenan como nuevos viajes sonoros. Eso vale oro.

Pudiera parecer que a Yo Somos les da todo igual, que se lo toman a la ligera. Pero no. Detrás hay mucho curro. Cuentan con un impulso, una movida entusiasta, que no cae en optimismos absurdos, ni sinsentidos. Aquí se trata de aceptar todas las contradicciones y jugar con ellas. De liberarse y de sentirse despreocupados por un momento.

En Todo el Mundo, cantan entre flautas, “yo quiero que lo sienta todo el mundo”. Porque esto va de compartir. “No nos podrán parar”, porque aquí se trata de hacer equipo. Estamos vivos y hay que celebrarlo ¿Te sumas?

El álbum acaba con Cosa más bella, una tonadilla atemperada casi a modo de declaración de principios. Que finaliza con una frase final demoledora: “Gracias por existir”. Menudo viaje. No te lo querrás perder.

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