Pocos conciertos han generado más expectación como este. Arde Bogotá se ha convertido a fuerza de un trabajo impecable, en una de las bandas más seguidas en nuestro país. Hay que destacar que ya desde el primer momento, la compra de entradas, estos “hervideros” de Vibra Mahou se han convertido en toda una experiencia. El hecho de que las entradas deban comprarse físicamente, a razón de dos por persona, eliminando así los canales de venta (y sobre todo, de reventa) online, no descubro nada si alguien se ha quedado fuera de un concierto por culpa de este fenómeno.
Una vez dentro se recomendaba dejar los teléfonos de lado para disfrutar de la experiencia, ¡¡¡y vaya que experiencia!!! La puesta en escena no podría ser mejor, un buen número de seguidores en el escenario, formando un semicírculo e interactuando con el concierto, ya sea bailando, con camisetas propias del concierto, con luces… haciendo una comunión perfecta entre la banda, el público y su música.
La banda no se dejó nada, tocó las 11 canciones de su nuevo álbum, dejando patente que este disco no está pensado para escucharlo en el coche o de fondo, se trata de una experiencia que hay que saborearla en directo, disfrutar de cada nota y erizarse con cada tema, con un sencillo «¡Bienvenidos y bienvenidas al ensayo general de Hervideros!«, ha dicho Antonio durante el primer discurso de la noche. «Si estáis aquí es porque, de una forma u otra, habéis ayudado a construir, no sé si un corazón o un disco, pero desde luego una banda de amigos de Cartagena» que es sin duda toda una declaración de intenciones.
Los temas se van sucediendo, desde “El tesoro”, pasando por “Los Olivos” o “Bigger splash”, la apoteosis llega cuando con “El club de la gente sola” Antonio baja del escenario hasta la mítica barra de las palmeras que todos hemos visitado en la Riviera para hacer llegar, si más cabe, su música a los fans. El grupo cierra lo que parecía ser todo el ensayo con “Sacude” que nos ha puesto los pelos de punta a todos… Cuando parecía que sería suficiente… Vuelta al escenario, pero no para tocar un tema o dos a modo de bis, si no para tocar los grandes éxitos que les han llevado hasta donde están hoy en día, así pudimos escuchar “Exoplaneta”, “Los perros”, “Cariño”, “Qué vida tan dura” y “La Salvación”. La banda sabe a la perfección que si están donde están es por todos estos temas que tan bien conectan con su público, sería una lástima dejar de tocarlos.

Con todo esto termina este ensayo general de Hervidero, dejándonos un sabor de boca inmejorable. Arde Bogotá continúa con su evolución imparable, directa a ser un grupo de culto, pudiendo en un tiempo equipararse a grandes bandas del rock español como Héroes del Silencio. El disco es de escucha obligada y si se tiene la oportunidad de ir a un concierto no debería buscarse excusa alguna para perdérselo, sin duda una de las mejores experiencias musicales en castellano que se pueden tener hoy en día.
Texto y fotos: Eduardo del Olmo




