Crítica de discos: Blur – The Magic Whip


Blur

The Magic Whip

Parlophone 2015

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Tras varios años amagando, algunas giras de reunión (la primera de ellas en 2009), la publicación de algún que otro tema interesante como Under The Westway  o el multitudinario baño de multitudes en Hyde Park con motivo de los Juegos Olímpicos de Londres 2012, tenemos nuevo trabajo de una de las bandas imprescindibles de los noventa, Blur. Todavía vigentes por su extenso cancionero lleno de hits y la conmemoración del veinte aniversario de su obra magna, Parklife, así como por la inquieta carrera musical de su líder Damon Albarn; por fin concretan un trabajo de estudio fruto de unas sesiones perdidas en Hong Kong y que han dado como resultado un album que desde la portada refleja una clara inspiración mandarina.

Hace ya algún tiempo que los de Colchester dejaron de inspirarse en los clásicos del rock británico, paso previo a su huida de la voragine britpop. Mientras Damon Albarn y Graham Coxon trabajaron juntos, la vía experimental dio buenos y apetecibles resultados en el homónimo Blur (1997) y 13 (1999). Pero tras las tensiones que dieron con la turbulenta marcha de Coxon, una asimilación de la música global mal entendida y la obsesión por el reconocimiento de la crítica ensorbecieron a Albarn, dando como resultado que en medio de sus numerosas escapadas (Gorillaz la más exitosa), pariese junto a Alex James y Dave Rowntree en Marruecos el infumable Think Tank (2003). The Magic Whip viene a ser un album en las mismas coordenadas ambiciosas que los dos últimos trabajos de Blur, pero resulta más inteligente en tanto que da espacio a las diversas variantes de la banda.

Un ejemplo claro es el comienzo del album, con Lonesome Street, un corte que se asoma con un punteo maravilloso a lo Coffee & TV y que continua con guitarras circa Modern Life Is A Rubbish, costumbrismo lírico, coros y silbidos por doquier e incluso un gracioso puente un poco Beatles a cargo de Grahan Coxon («step inside the tarmac ride to the land that time forgot, oh we’re just gonna go there»). Lo más inmediato y brit del disco, pero viene con trampa, pues minutos después escuchamos a Albarn arrastrar los pies en una languida New World Towers, un bajón claro. Go Out, single presentado con un gracioso vídeo sobre como hacer helados caseros, es más cruda y aunque no es Beetlebum (a la que se quiere parecer), acaba creciendo bastante con las escuchas gracias a los distorsionados efectos de guitarra de Graham Coxon bien complementados con el groove pixiano del bajo de Alex James.

Ice Cream Man empieza juntando sonidos de recreativa un poco irritantes y xilófonos, para después ir ganando un rostro más reconocible gracias a las guitarras acústicas. El mejor bloque de canciones sigue a continuación, abriendo con una ensoñadora Thought I Was A Spaceman de lograda ambientación arabiga y letra sobre la deshubicación personal («digging up my heart, in some distant dune»). La sigue la distorsionada y electrónica I Broadcast, una My Terracotta Heart donde Graham Coxon zigzaguea con su guitarra cual Syd Barrett, y la joya marcial que es There Are Too Many Of Us. Esta última tiene una sensibilidad de la que actualmente carecen gente como Radiohead o Beck, donde Damon Albarn mezcla perfectamente ese observador crítico e irónico que fue en sus tiempos mozos con sus preocupaciones por el actual mundo globalizado, inspirado en este caso sobre la superpoblación de Asia («there are too many of us, in tiny houses, here and there»).

The Magic Whip ya no cuenta con momentos más memorables, entrando en una fase algo aburrida con claras caras B como The Ghost Ship o la tonta Ong Ong; aunque Pyongyang, con sus texturas secuenciadas, captura muy bien en sus letras lo que se puede esperar de una visita a la capital de Corea del Norte («the mausoleum has fallen»/»and the perfect avenues seem empty»). Mirrorball es un medio tiempo western cumple como cierre de un album meláncolico y reflexivo, sin hits ni excesivo entusiasmo, pero que prueba con holgura el empaque de un grupo histórico.

Blur serán cabezas de cartel en el próximo Festival Internacional de Benicassim, donde actuarán el sabado 18 de Julio.

Juan Pablo Reig

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