Crónica de conciertos: Echo & The Bunnymen + Júlia. Concerts de Vivers, Valencia. 10-07-2019


Aunque su último disco sea una reinterpretación de sus temas clásicos, Echo & The Bunnymen ofrecieron en los Conciertos de Viveros una selección de los mismos sin cambios perceptibles en los originales. Surgidos en la década de los 80 al abrigo del post-punk, la banda de Ian McCulloch y Will Sergeant siempre dejó su huella pop en el repertorio. Desde su visita a la sala Pachá Valencia en 1984 que me los perdí, no habían vuelto por la ciudad, aunque un servidor fue a verlos en 2002 al Primavera Sound tras su vuelta, por lo que pudiera pasar, y posteriormente en el FIB 2016 en una breve actuación. Y hete aquí que 40 años más tarde, he tenido la oportunidad de verlos de nuevo en Valencia, en un concierto en el que mantuvieron el tipo, con sus temas atemporales, logrando congregar a un buen número de seguidores que llenaron la explanada de Viveros.

Con puntualidad abrieron la banda de Alcoy Júlia, con Estela Tormo (guitarra, voz) y Lidia Vila (teclados, voz) que además estuvieron acompañadas por Víctor Blanes a la guitarra y Alba Nadal a los teclados y percusión electrónica, interpretando temas de su álbum “Próxima B”, el cual ya lleva un buen rodaje. Aunque en un principio el sonido fue irregular, algo enmarañado sin sonar claramente, poco a poco se fue solucionando y escuchamos canciones como “Indica”, “No t´ho mereixes”, “Cap parat”, la propia “Próxima B” o “Seahorses”, en cuyo final eléctrico vimos a Estela un poco más comedida de lo habitual. También pudimos escuchar el tema “Punt vernal”, en el que ha participado Clara Andrés, antes de despedirnos de su dream pop.

A continuación y también puntuales, a las 22.15 horas aparecieron Echo & The Bunnymen envueltos en una bruma artificial, que no cesó en todo el concierto, en ocasiones no se distinguía al batería y teclista y mucho menos las figuras que acompañaban a la iluminación, en tonos azules la mayor parte del set. Como hemos dicho, las canciones sonaron casi idénticas a las originales, en lugar de les reimaginaciones del álbum “The Stars, The Oceans & The Moon”, comenzando de manera enérgica con “Going Up” de su debut “Crocodiles”, seguida de “Bedbugs & Ballyhoos”, con McCulloch apoyando ambas manos sobre el micrófono. McCulloch, con cazadora de cuero, se mostró comunicativo y en un castellano chapurreado saludó con un “¿Cómo estáis?” al público, diciendo a continuación “Estoy muy feliz”. Su voz no se resintió, se mantuvo a un buen nivel durante todo el concierto, y Sergeant a la guitarra hacía verdaderas filigranas, con todo un arsenal a su disposición.

La intensidad de “All My Colours (Zimbo)” dio paso a la enorme “On The Wall”, el tema nuevo “The Somnambulist” y “Villiers Terrace”, donde introdujo el “Roadhouse Blues” de The Doors, para a continuación escuchar «Seven Seas”, introduciendo una acústica el segundo guitarrista. Otro medley que realizaron fue en “Nothing Lasts Forever”, cuando cambió la línea de bajo transformándose en “Walk On The Wild Side” de Lou Reed, celebrado y coreado por el público. En cambio, en “Bring On The Dancing Horses” no se escuchó mucha participación, decidiendo continuar la banda el tema. Durante el concierto, McCulloch nombró la luna en varias ocasiones, hasta que finalmente interpretaron “The Killing Moon”, finalizando con la enérgica “The Cutter”. Nos brindaron el bis con la inicial “Lips Like Sugar”, la frenética interpretación de “Do It Clean” y un melancólico final con “Ocean Rain”, que sirvió para dejar un remanso de tranquilidad. Echo & The Bunnymen mantienen el tipo a pesar del tiempo transcurrido, algo más que digno en la actualidad.

Texto y fotos: Carlos Ciurana

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