La banda For Your Information adelanta un segundo sencillo del que será su LP debut: “Y todo este futuro”. Con una línea de bajo pesada y una guitarra que entra sale del track como un latigazo eléctrico, FYI ahondan en el concepto de afterwork: ocio y castigo al mismo tiempo.
Hay una escena que se repite cada noche al otro lado del mundo: un grupo de trabajadores sale de la oficina, todavía con la camisa abotonada hasta arriba. Caminan juntos hasta un bar donde el jefe levanta el vaso y pronuncia la palabra ritual: kanpai(en español: chin chin). Empieza entonces la nomikai, la reunión para beber después del trabajo que forma parte de la cultura corporativa japonesa. En teoría, es ocio; en la práctica, es un castigo. No es un limbo entre el descanso y el deber: es una extensión del trabajo impuesta por la norma social. Nadie está obligado a ir, pero tampoco está bien visto negarse.
Ese ritual es el punto de partida de “Nomikai”, el nuevo single de For Your Information. El cuarteto lleva un tiempo obsesionado con esas zonas ambiguas donde el descanso y el trabajo se mezclan. Si su anterior la zamiento, “Subsuelo”, miraba a la pista de baile como un espacio donde el sistema se infiltra, ahora la banda pone el foco en la evasión obligatoria: ese momento en el que la jornada ha terminado, pero el control sobre tu tiempo continúa. Y no hace falta irse hasta Tokio para vivirlo: todos los jueves, en AZCA, el infierno del afterwork está servido.
En su nuevo single, la banda relata el tener que salir de fiesta con la corbata todavía anudada al cuello, brindar con el jefe para tener una razón para ascender, repetir gestos que parecen espontáneos pero que en realidad forman parte de una coreografía aprendida. Todo ocurre sobre una base de post-punk tensa y repetitiva, donde el bajo marca el terreno y la batería avanza con una obstinación digital, mientras las guitarras entran como descargas eléctricas que tensan aún más la estructura. En el estribillo aparece una voz cargada de reverb y que adopta el tono de una arenga corporativa, casi el de un predicador que promete redención a través del rendimiento. Un detalle clave es la claqueta que David marca con las baquetas al inicio y al final: un reloj implacable que persigue al oyente, recordándole que, incluso en el bar, el tiempo sigue perteneciendo a la empresa. Por eso, la textura recuerda a ese lenguaje que circula en las cuentas motivacionales de los gurús tecnoindustriales y que tanto resuenan en la gente: discursos sobre disciplina, ascenso y optimización personal repetidos como mantras de una nueva religión empresarial.
Para dar forma al sonido, la banda ha contado con la producción de Damian Schwartz. Con más de veinte años de trayectoria en la electrónica y la música experimental (y compositor de bandas sonoras como Magical Girl), Schwartz potencia ese cruce entre la electrónica y el punk, que quizás nunca debieron separarse.
Así, “Nomikai” termina funcionando como algo más que una canción sobre beber después del trabajo. Es una pequeña escena del capitalismo contemporáneo: empleados que salen juntos a celebrar algo que no saben si va a ocurrir. Como esas noches que empiezan como fiesta y terminan pareciendo otra jornada laboral: de esas, en este gremio, sabemos demasiado.

