Crónica de conciertos: Bodega + BAF – Loco Club, Valencia – 08/09/2026


València fue la ciudad elegida por la banda neoyorquina Bodega, y en concreto la sala Loco Club, para celebrar el ecuador de su gira española de presentación del que será su cuarto álbum de estudio, All Inside Aquarium, que verá la luz el 9 de octubre de 2026, con el sello Chrysalis Records. Antes pasaron por Tenerife, Miranda de Ebro y Madrid, y después continuarán por Barcelona, Zaragoza y Donostia.

Acompañándolos como banda invitada en su gira peninsular, estaban los jovencísimos mallorquines, BAF, con una explosiva propuesta de post-punk que no deja indiferente. Lo primero que te llama la atención es la gestualidad convulsa de su cantante, que recuerda a la de Ian Curtis, aunque la banda llega a territorios mucho más crudos y abrasivos, al ritmo de una urgencia punk de detonaciones sincopadas. El cuarteto de Sa Pobla cuenta con un bajista, un batería, un guitarrista y el cantante acompañado de un pequeño theremín al frente, luciendo el distintivo de la banda (y con el que después descubriríamos que se pueden hacer solos afilados). El concierto fue una invocación a la confusión tan caótica como disfrutable, donde las líneas de bajo parecían ser pasos esquivando un campo minado. Los temas iban cayendo como descargas eléctricas sin toma de tierra. Una sucesión de canciones que golpeaban como puñetazos en un combate en el que has decidido no rendirte. Actitud y entrega para esta joven banda formada por cuatro amigos el verano pasado a la que habrá que seguir de cerca.

Aunque era la tercera vez que Bodega venía a actuar a esta ciudad, era la primera vez para mí, y como me suele pasar con los grupos “de ahora” (los de estas últimas dos o tres décadas), no les suelo poner cara, así que una de las sorpresas fue que la chica que estaba atendiendo el puesto de merchandising de la banda se subiera luego al escenario. Se trataba de Nikki Belfiglio, la colíder encargada de voces, percusión y manejo de samplers. El resto del quinteto que falta por presentar son Ben Hozie (cantante principal y guitarra), Dan Ryan (guitarra), Adam See (bajo) y Adam Shumski (batería).

Con todos los componentes subidos al escenario y tras realizar un corrillo ritual para desearse buena suerte, arrancaba la actuación. La sala llena y con ganas de pasarlo bien. Las palabras de presentación por parte de Nikki, excusándose por no saber español, pero prometiendo que practicaría con Duolingo, dieron paso a “Network”, un tema perteneciente al EP Rot In Helvetica (2025) publicado bajo el alter ego Nodega. Después llegó “Doers”, cargada de un groove bailable cercano a Kasabian y con un fraseo vocal que por momentos remite al desparpajo de sus paisanos de Brooklyn, Beastie Boys.

A continuación, “GND Deity”, que toma como punto de partida el arquetipo de la cultura pop y erótica de la «Girl Next Door» (la chica de al lado), convertida aquí en una especie de «deidad» digital consumida a través de pantallas, convirtiendo la sexualidad y el contacto humano actual en materia de provocación pop, mientras Nikki se apropia del personaje con una teatralidad que hace imposible separar canción y puesta en escena. La buena química vocal entre Ben y Nikki quedó demostrada tanto en este tema como en el resto. Las líneas de bajo de Adam See con una fuerte presencia en el inicio de la canción transportaban al universo cadencioso de Gang Of Four.

Con “Shiny New Model” se aproximan más al power pop melódico de Nada Surf en el que la lógica del reemplazo tecnológico sirve también como metáfora de nuestras relaciones con las cosas y con nosotros mismos. Y tras recorrer parte de su discografía, llega el turno de avanzar nuevo material con “Combustible”, inflamando una sala ya entregada a la atmósfera que habían conseguido crear.

Según ha explicado la propia banda, este nuevo álbum supone un cambio sonoro para ellos, acercándose a un sonido rock más melódico, inspirado en la música alternativa de finales de los 80 y 90. Grabado con la banda tocando en directo en el estudio, el álbum apuesta por un sonido más cálido y personal, sin perder esos ganchos armoniosos que han convertido sus canciones en auténticos artefactos de combustión inmediata. En palabras de Ben Hozie, el disco es “una carta de amor” a los gustos musicales de su adolescencia, en el cual los neoyorquinos retoman sus obsesiones guitarreras de juventud y plantean una pregunta fundamental: «¿Qué haría mi grupo favorito?». Con Sonic Youth, Smashing Pumpkins, Nirvana, Fugazi, Blondie, Talking Heads, The Velvet Underground, Pixies, Jane’s Addiction, The Fall, The Stone Roses, The Replacements o The Dandy Warhols, como parte de su
imaginario, este grupo declaradamente melómano, procura mostrarles respeto siendo unos dignos continuadores de sus legados musicales.

A “Dedicated to the Dedicated” le sigue “Gyrate”, donde Nikki toma el relevo vocal protagonista, y aborda la liberación sexual femenina, la autonomía corporal y la eliminación de los tabúes que rodean al placer propio desde la infancia. El espíritu del pop más gamberro de The B-52’s flotaba en el aire.

En “How Did This Happen?!”, plantean una sátira incisiva sobre la apatía política, la cultura del consumo «intelectual» y la paradoja del activismo moderno. Las ganas de pogo ya planeaban por la pista, y con temas tan animados como “Statuette on the Console” (de nuevo cantada por Nikki), resultaba ya imposible contener el cuerpo. La psicodelia pop bailable de ecos mancunianos de “Myrtle Parade” nos trajo a la mente a los Happy Mondays o The Charlatans fusionados con Weezer o The Rentals, con las voces de Nikki y Ben dialogando entre ellas. Una auténtica delicia para quienes crecimos con el underground de los noventa.

Con “Weather Me”, y nuevamente con Nikki con la voz cantante, era el momento de seguir avanzando otra pieza del All Inside Aquarium, esta vez explorando la vulnerabilidad, la resistencia emocional y la necesidad de desintoxicación digital frente a la exposición mediática y la validación constante en internet. Bodega querían que las nuevas canciones fueran menos sociopolíticas y más centradas en lo personal, poético y lúdico, aunque sin que esto suponga perder su identidad, sino más bien cambiar el lugar desde el que observan el mundo.

A esta le sigue “No Blade Of Grass”, que convierte la ansiedad apocalíptica en otra descarga de punk nervioso, hasta desembocar en uno de los gestos escénicos más memorables de la noche al finalizar la canción: los cinco componentes desplomándose sobre el escenario como marionetas a las que les cortaron los hilos. La buena sintonía entre ellos es algo que consiguen transmitir al público. Bajo una fachada de pop aparentemente amable, cercano al de los escoceses Belle & Sebastian, «Adaptation Of The Truth About Marie» esconde una reflexión irónica sobre la subjetividad de la memoria y nuestra tendencia a reescribir el pasado para adaptarlo a nuestra propia versión de los hechos.

El pulso rítmico y la tensión se recupera con “Cultural Consumer III”, un retrato satírico del consumidor de cultura moderno, ironizando sobre el esnobismo intelectual y la necesidad compulsiva de consumir cultura sin llegar a profundizar realmente en ella. Nikki toma el rol principal con la tribal e hipnótica “Territorial Call of the Female”, que parece abordar la tensión entre el deseo, las dinámicas de poder en las relaciones y la necesidad de liberación personal. Cambiando el tono de la velada, en “Pick up the Check”, corte del nuevo disco, sacan su faceta más rockstar sin renunciar al baile. Llega el momento para el punk más catártico y acelerado con “Monthly Follower” y “Quantify”, del Rot In Helvetica, donde el pogo ya resulta inevitable: el descontrol se apodera de la pista gracias a estos dos temas que caen como granadas de pura adrenalina. Jugando con la sensación de que las canciones están permanentemente a punto de descarrilar, aunque detrás de esa aparente espontaneidad exista una maquinaria perfectamente engrasada.

Y tras la tormenta, ¿la calma? No estaríamos hablando de Bodega entonces… Su “All Inside Aquarium” (que da título al nuevo trabajo) es otro de esos temas con los que es imposible mantenerse quieto al ritmo de un pegadizo y recurrente “nah nah nah”. En todo momento Nikki no deja de combinar su labor vocal con una percusión que enriquece y complementa a la batería de Adam Shumski.

Llega el tramo final del concierto con otra novedad, “Literary World”, una delicada pieza de pop ensoñador. Y es que los Bodega de 2026 parece haber ampliado su paleta sin tirar por la borda aquello que les hizo reconocibles. No se conforman con pertenecer a una escena determinada, y se muestran más interesados en demostrar que pueden construir un lenguaje propio a partir de muchas escenas diferentes: post-punk, art-rock, new wave, rock alternativo y ese espíritu neoyorquino que atraviesa toda su trayectoria.

“Tarkovski” parece ser la elegida para finalizar la actuación: una canción que condensa esa mezcla tan característica de cultura, filosofía, cine y rock que define a Bodega, y en esta ocasión, con una versión expandida que permitió al grupo estirar sus posibilidades en directo. Pero al concluirla, Ben nos dijo que quedaba “one more track”. Se trataba de “Jack in Titanic” del “Endless Scroll”, una canción que, bajo su apariencia pop, reflexiona sobre cómo los arquetipos de la masculinidad y los ideales heroicos son absorbidos a través de la cultura popular, las películas y la música. Bolazo inapelable, y con la sensación al salir de haber visto a una banda que todavía tiene mucho que decir precisamente porque ya no necesita quedarse con una sola etiqueta. Bodega está cambiando sin dejar de ser Bodega. Esperemos volver a verlos pronto por aquí, hayan aprendido a decir nuevas palabras en español o no.

Texto y fotos: Javier Terrádez

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