Crónica de conciertos: Jim Jones & The Righteous Mind. Loco Club, Valencia. 17-01-2019


El pasado jueves 17 de Enero, el inagotable Jim Jones asaltó la sala Loco Club con su nuevo proyecto, The Righteous Mind, desplegando toda su artillería pesada. Y es que el quinteto británico presentaba, como adelanto, su nuevo disco “CollectiV”, que se publicará el próximo mes de marzo, con un show que nos transportó a la esencia del rock’n’roll más prístino, porque… ¡qué noche tan salvaje la de ayer! Eran las 21:10 horas y Jim Jones se asomaba entre bambalinas, haciéndose eco del ambiente que respiraba la sala. Era jueves y la noche anterior había actuado nada más y nada menos que Elliott Murphy, por lo que nos preguntábamos si el público estaría preparado para asistir a otra prometedora y consecutiva velada; y sí, fue poco a poco, pero este reverendo del rock’n’roll logró congregar a no pocos feligreses del género.

Así, a las 21:30 horas, cinco hombres ataviados de riguroso negro, con botines de tacón y medallones de plata irrumpieron en el escenario para oficiar la ceremonia de un ruido tan endiabladamente brutal como seductor. Empezó a hervir la sangre con las guitarras del “Boil yer Blood”, uno de sus primeros temas de allá por el 2015, resonando con agudeza el pedal steel a cargo de Malcolm Troon, el cadencioso piano martilleado por Matt Millership, todo un auténtico dandy emergido del lado oscuro, y los gritos desgarrados de Jim Jones acompañado por los coros de tres de sus secuaces, muy al estilo de algunas de las composiciones de Nick Cave & The Bad Seeds. Le siguió el imponente inicio de “No Fool”, con todos los instrumentos deconstruyendo una melodía a base de golpes secos, mientras Jim Jones se desgañitaba en berridos alentando al público a sumergirse en su orgía sonora, para acabar arrancándose en un registro similar al de Tom Waits al empezar con “Till its all gone”, donde la batería de Andy Marvel marcaba un incesante ritmo sobrescrito por los gospelianos coros casi mántricos del bajista Gavin Jay, Malcolm y Matt.

Volvía el pedal steel a cobrar protagonismo con la poderosa “Heavy Lounge”, y es que destaca, además, como estos cinco músicos, de apariencia seria e imponente porte, son capaces de desencadenar semejante estruendo de decibelios provocando el desenfreno entre el público. Su primera incursión en el nuevo disco vino precedida de una pequeña homilía a cargo del reverendo, en la que alertaba a la audiciencia de que si bien existe un Dios que constantemente nos vigila, hay otro ser nacido del averno que continuamente nos acecha: Satán, dando paso así al tema “Satan’s Got His Heart Set On You” y unos alaridos en la línea del genial Lux Interior. Abandonaba Malcolm Troon el pedal steel para unirse a las guitarras soltando unos atronadores rugidos con otro de los nuevos temas “Attack of The Killer Brainz”, y si de brutalidad sonora se trataba el tema “Dream” no se quedó atrás, donde además la banda hizo gala no sólo del dominio de la técnica instrumental sino también de la capacidad para generar un espectáculo agitador que logró impregnar al público de un éxtasis difícil de olvidar, llegando incluso Jim Jones a mencionar, sorprendido, que el público allí presente se había mostrado mucho más enérgico que la audiencia que les había acogido la noche anterior en Barcelona.

“Sex Robot”, un tema del nuevo disco, contó también con un breve discurso introductorio en el que el maestro de ceremonias vertió duras críticas sobre el Brexit. Pero el rock’n’roll siguió sacudiendo la sala con temas como “Voodoo Workin’” o “Shazam”, y la participación del público fue aclamada desde el escenario para corear los “uh ah” del “Walk it out” con un piano que nada tenía que envidiar a los ritmos de Jerry Lee Lewis. Jim Jones siguió predicando, esta vez contra todo el ambiente de tintes totalitarios y racistas que últimamente se viene caldeando desde algunos sectores, mientras las guitarras siguieron con sus detonaciones eléctricas con “Something’s Gonna Get Its Hands on You”, y los coros más gospelianos clamaban haber encontrado el amor con “I Found a Love”. Cerraban el repertorio con un tema del álbum del 2017 “Super Natural”: “Base is Loaded”, donde se originó una comunión entre la banda y un público embriagado por un rock’n’roll en estado puro.

Los gritos entre el público para invocar los bises no se hicieron esperar, Jim Jones & The Righteous Mind nos habían sumergido en las profundidades de un honky tonk del que nadie quería salir. La sorpresa vino cuando los cinco músicos salieron al escenario cantando a cappella acompañados únicamente por el ritmo casi tribal de una batería, unas maracas y las palmas, interpretando la cara B del single “Boil yer Blood”: “Hold Up”, una cadencia sonora capaz de atraparte para engullirte el alma sin que uno pueda oponer resistencia, un momento realmente espectacular. La ceremonia finalizó con otra cara B, “Alpha Shit”, del single “Aldecide”, y con ella el éxtasis del público alcanzó el punto más álgido de la velada. Un pequeño pogo se originó en las primeras filas de la audiencia, mientras Malcolm Troon, Jim Jones y Gavin Jay se acercaban al público con sus guitarras y el bajo respectivamente incitando al público a rasgar las cuerdas de los instrumentos, un estallido sonoro en mayúsculas, donde el público ladraba a escasos centímetros de las guitarras arañando las cuerdas participando de toda esta orgía suburbana. Una auténtica barbaridad. Increíble la alineación de los astros que produjo semejante complicidad entre público y banda ese día. Increíbles Jim Jones & The Righteous Mind. Ójala pudiese repetir en bucle una noche así.

Texto: Patricia Alambiaga / Fotos: Carlos Ciurana

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